Siempre había querido escribir este post, lo tuve mucho tiempo en borrador y por fin me decidí a terminarlo. En él quiero contar un poco la que considero mi historia de amor favorita de los cómics.

Comencemos por el principio: en diciembre de 1941 apareció por primera vez Wonder Woman, la Mujer Maravilla. Steve Trevor, oficial del servicio secreto norteamericano, es parte principal del origen de la Mujer Maravilla. Siguiendo a un espía nazi a través del Atlántico, el avión de Trevor se queda sin gasolina y hace un aterrizaje forzoso en la isla de las amazonas. La Princesa Amazona Diana se preocupa por rescatar y curar al herido Trevor, y poco a poco se va enamorando de él, pero hay una ley en la isla que prohíbe la presencia de hombres. Hipólita, la reina de las Amazonas, convoca a una competencia para decidir quién acompañará a Trevor de vuelta a su país. Diana gana la competencia y así nace la Mujer Maravilla, que en nuestro mundo vivirá bajo el alias de Diana Prince, una enfermera que luego será la secretaria de Steve Trevor.

Las primeras historias de la Mujer Maravilla muestran una relación con Trevor en la que ella repetidamente interviene para salvar al oficial en sus peligrosas misiones militares. Es una relación parecida a la de Superman con Luisa Lane pero con los géneros masculino y femenino cambiados.

Las escenas de amor entre Steve y la Mujer Maravilla han sido parte importante de la trama durante décadas, haciendo de ellos dos una de las parejas sentimentales más famosas de los cómics.

En el 2011, con el reinicio de las publicaciones de DC Cómics, la Mujer Maravilla aparece como parte del equipo de superhéroes de la Liga de la Justicia y Steve Trevor juega un papel más político que militar: él es el nexo entre la Liga de la Justicia, el congreso de los Estados Unidos y la ONU. La antigua relación sentimental entre la mujer maravilla y Steve, sin ser explícita, se deja entrever en estos nuevos episodios.

La secretaria de Trevor, la señorita Candy, se toma la libertad de preguntarle a Steve si existe «algo» entre él y la Mujer Maravilla. Estoy enamorado de ella, le confiesa Trevor. ¿Y por qué no se lo dice? le pregunta Candy. Ese es el problema, responde Trevor Lo hice. Eso será todo.

Tan impresionada me tiene esa viñeta que inclusive pinté un cuadro en óleo de ella para exhibirlo en mi estudio y poder verlo constantemente mientras trabajo en algún proyecto.

Y ustedes ¿tienen alguna historia de amor favorita de los cómics? ¿Qué les pareció la de la Mujer Maravilla y Steve Trevor? Pueden dejarme lo que piensan en la sección de comentarios.